Esto no asido por ti si no por mí, mira mis ojos no soy la misma de un 11 de mayo ni un 9 de septiembre o un extraño 22 de diciembre, gracias por tus sabias palabras: “para que achacarse no vale la pena” “lo que no te mata te hace más fuerte”, “no llores por un hombre”, “que nunca ningún hombre te lastime”.
Tenias razón de que cuando fuera más grande me reiría de todas las estupideces que dije o hice, soy una mujer distinta, puede que me odies o me guardes rencor, pero no me importa.
Como se que tampoco te importo yo, pero todavía eres un libro que quiero dejarlo cerrado con todas mis palabras escritas y un final bien definido, porque yo no soy una cobarde, yo enfrento mis problemas y me hago responsables de ellos.
Hay un dicho que dice que no es bueno estar siempre encerrado en sus cuatro protectoras paredes, porque uno puede aprender mucho de los demás y los demás de uno.
No vale la pena hacerse mala sangre por nadie, porque eso es envenenarse a uno mismo.
Una cosa es decir mentiras “piadosa” y la otra es engañar y hacer mal, a los que supuestamente amas.
Me gustaría que miras realmente mis ojos y vieras a esta simple ser humano que es solo un peón en esta gran mesa de ajedrez, pero que ahora es mucho más difícil hacerle un jaque mate.
Te aprecio por tu extraña manera de enseñarme la vida y a ser más fuerte, y porque dejaste una huella en mí, pero también hay un dicho que dice que el primer amor no es el único.
Bueno no sé si quieras hablar o no, puede que te sientas mejor diciendo me las cosas a la cara. Tomando lo todo de la manera más sabia posible, para que cuando nos veamos (si nos llegamos a ver) no nos comportemos como los niños que fuimos, si no como la mujeres fuerte y segura que soy y tu como el hombre que eres.
Saludos y adiós.
Macarena
martes, 19 de enero de 2010
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